PRIMERA JORNADA DEL MASTERS FEMENINO
La noche fue de Ana Ivanovic. La jugadora serbia desplegó toda su agresividad para imponerse por 6-1, 4-6 y 7-5, en dos horas y 16 minutos, a Svetlana Kuznetsova, que se las gasta este curso como número dos del mundo, en un partido magnífico a ambos lados de la red.
Finalista en Roland Garros y semifinalista en Wimbledon, la bella Ivanovic levantó una jornada tibia, en la que ni Henin ni Sharapova lograron conectar con un público que anduvo muy lejos de llenar el Telefónica Arena.
La hinchada todavía anda perezosa. Un torneo femenino, y sin españolas, carece del tirón del Masters Series que se disputó en el mismo escenario dos semanas atrás, con el poderosísimo gancho de Rafael Nadal. La grada perdió palidez a medida que avanzaba la tarde.
La venta de entradas va mejor que el curso pasado y es de suponer que en el largo fin de semana madrileño la cita que reúne a las ocho mejores tenistas de la temporada concite el interés que verdaderamente merece. Hoy mismo, la primera presencia de Serena Williams en Madrid supone un reclamo añadido. Estamos, además, ante la última oportunidad de presenciar en directo este espectáculo.
Los vistosos anuncios de Qatar Telecom representan la evidencia de que el torneo se disputará en Doha los tres próximos cursos antes de recalar en Estambul en 2011. No obstante, Madrid tendrá tenis femenino a partir de 2009, con el torneo combinado de la Caja Mágica, en las vísperas de Roland Garros.
Debutante en el torneo, Ivanovic celebró su vigésimo cumpleaños engalanada con una tarta a pie de pista, después de un triunfo que supone una clara manifestación de intenciones. No sólo ha venido aquí a coger experiencia, sino que estará a la que salte para pelear por el título y, de paso, intentar saltar de la cuarta a la segunda plaza. Tomó la iniciativa desde la primera pelota y, bajo el permanente aval de su derecha, arrinconó por momentos a una rival a la que había vencido en tres de sus cuatro enfrentamientos.
Kuznetsova hubo de multiplicar los riesgos, particularmente con el servicio. Poco tardaba la tenista de Belgrado en introducirse un par de metros en el interior de la pista para tomar ventaja en la primera devolución. Sus síntomas de bisoñez, la irregular selección de golpes y la precariedad del servicio no son más que una buena noticia, la certeza de que el margen de mejora aún es muy amplio, de que sus condiciones se encuentran todavía por desarrollar.
Henin y Sharapova, con autoridad
Henin se impuso por 6-1 y 7-6 (4) a otra recién llegada, Ana Chakvetadze; hizo valer el callo de quien disputa esta competición por séptima vez. Sharapova aparece por cuarta ocasión consecutiva, y lo hace con mucho menos ruido que en pasos precedentes. Con tan sólo 20 años, la tenista residente en Florida ya no causa el alboroto de sus primeros días. Campeona del torneo con 17 años, meses después de obtener la victoria en Wimbledon, su carrera no ha transcurrido a la velocidad que aquellos registros parecían sugerir.
"Esta vez llego con menos partidos que la anterior, en circunstancias diferentes", comentó la rusa, que reaparecía después de casi un mes sin competición debido a una dolencia en el hombro. A diferencia de 2006, su presencia en Madrid resulta ahora algo anodina. En el orden deportivo no ha disfrutado de una de sus mejores temporadas, con tan sólo un título, en San Diego, y dos finales, Australia y Birmingham. En cuestiones de glamour le ha pasado por encima Ivanovic, por mucho que no pueda emularle en precocidad competitiva ni aún en los réditos que ha podido sacarle a su palmito.
Tal vez sea precisamente un menor grado de distracción lo que Sharapova realmente necesite para dar un empujón a su raqueta. Ayer dejó muestras de numerosas dudas pese a imponerse por 6-4 y 7-5 a la renacida Hantuchova en el quinto punto de partido.