Ana Ivanovic novio ivanovic

Publicado el lunes, 24 de noviembre de 2008 en Jugadora - 456595 visitas

Fernando Verdasco Carmona, un tenista de condiciones excepcionales pero con sólo dos títulos.

Umag 2008 y Valencia 2004, los dos sobre tierra, dio ayer el drive más importante de su vida en su año más dulce. Farru, como le llaman colegas por su parecido con el bailaor Farruquito, es madrileño y madridista y ejerce como tal allá donde va. No en vano, su padre, Jose, es propietario de uno de los locales de flamenco más clásicos de Madrid, el Café de Chinitas, y de un restaurante especializado en cocido: La Bola. Su madre, Olga, procede de Cáceres y los dos le siguen siempre en la Davis y en muchos torneos.

Criado en la Federación Madrileña de Tenis, donde ejerció como presidente Pedro Muñoz con quien le une una estrecha relación, ha pasado un año difícil tras estallar la crisis de los SMS. En Roma, donde se escenificó la lectura de un comunicado contra Muñoz, él no figuró en la foto y siempre ha intentado mostrarse como el más conciliador, en un difícil equilibrio.
Ana Ivanovic y Fernando Verdasco novios
En el Torneo del Espinar dio el primer aviso de que podría ser un tenista a tener en cuenta llegando a la final en 2002, que perdió contra el francés Mutis. En 2007 también ganó este challenger, al que le gusta acudir por la cercanía a Madrid. El dato no es baladí porque la pista de Mar del Plata, instalada por la empresa española Composan y que no se utiliza en ningún torneo de la primera división ATP, es exactamente igual a la del campeonato segoviano.

Su puesto 16º en el ranking (en 2007 llegó a estar el 51º en mayo) lo debe a su gran regularidad en 2008: título en Umag, final en Nottingham, semis en Bastad, New Haven y San Petesburgo y cuartos en Valencia, Hamburgo y Viena. Y todo sin entrenador. El anterior curso ya eligió caminar solo y, tras un breve acuerdo con Tati Rascón, decidió apoyarse sólo en su preparador físico, Vicente Calvo, que ha afinado su cuerpo explosivo con un excelente trabajo y un programa informático que registra sus pulsaciones, movimientos, minutos de juego... Algo poco usual entre la élite de la raqueta.

Pero a Verdasco, siempre a la moda y que en junio posó desnudo para Cosmopolitan en una campaña contra el cáncer de próstata, lo que le pierde es el fútbol, Raúl y el Real Madrid. Hace pocas semanas trajo a su nueva novia, la tenista serbia Ana Ivanovic (una de las mejores y más bellas jugadoras del circuito) al Bernabéu. Lástima. Eligió mal el partido, porque fue el de la eliminación de Copa con el Real Unión Irún. Volverán, ella campeona de Roland Garros y él, de la Davis. ¡Qué pareja!






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